La flacidez cutánea se debe a una disminución en la producción de colágeno y elastina, proteínas esenciales para mantener la piel firme y elástica.
Existen diversos factores que aceleran este proceso:
- Envejecimiento natural: Con el tiempo, la piel pierde firmeza debido a la reducción de colágeno y ácido hialurónico.
- Exposición al sol: La radiación ultravioleta daña las fibras de colágeno, provocando pérdida de elasticidad.
- Pérdida de peso brusca: Cuando la piel se estira y no logra retraerse, se genera flacidez en diferentes áreas del cuerpo.
- Factores hormonales: Cambios en los niveles de estrógenos y testosterona afectan la firmeza de la piel, especialmente en la menopausia.
- Hábitos poco saludables: La mala alimentación, el tabaco y la falta de hidratación contribuyen a la pérdida de tonicidad.
Ante estos factores, la medicina estética ofrece soluciones avanzadas para restaurar la firmeza sin necesidad de cirugía.